TÉCNICAS


El Repujado_ Es el arte consistente en trabajar el metal en el cual se hacen resaltes de relieve. Es de una gran antigüedad; se conservan obras realizadas por los egipcios y los sumerios, datando algunas de 3.000 años a. de C.; entre ellas: El Yelmo de Mescalam-dug, encontrado en Ur (imagen de la derecha), y la estatua de Phiops I de Hierakompolis, faraón perteneciente a la VI dinastía.

Su época de esplendor fue la Edad Media, época en que se extendió por toda Europa, aunque antes ya se había practicado por el continente asiático.

Los árabes españoles fueron maestros del REPUJADO. Ellos iniciaron el trabajo en cuero ampliando así la gama de materiales clásicos (oro, plata, hierro, cobre y bronce). En el medievo, durante el periodo Románico fue cuando se desarrolló más intensamente, lográndose bellísimos ejemplares, y decayendo durante el periodo Gótico.

En el Renacimiento volvió a cobrar gran importancia, especialmente gracias a la labor de Benvenuto Cellini (discípulo de Miguel Angel), que aprendió la técnica de Caradosso de Milán y que nos dejó un importante tratado sobre el REPUJADO. (a la derecha La Ninfa de Fontainebleau de Cellini)

También es digno de mencionar el monje Teófilo que en "De Diversis Artibus" nos dejó una detallada descripción sobre la técnica de REPUJAR.

En Grecia este arte se denominaba "SPHYRELATON" que significa "realizado con martillo". La técnica del REPUJADO y del MARTILLEO, asociadas a las del cincel y del buril, se designan globalmente con el término de "Toréutica" (del griego: toreutiche techne, de toreuso o cincel).

En España, donde la técnica del REPUJADO alcanzó una gran calidad, ha ido decayendo hasta prácticamente desaparecer, pero se ha conservado su tradición para trabajos en cuero.



Resina de Poliester_ Las resinas, reforzadas con fibra de vidrio son unos materiales relativamente nuevos, que originariamente se utilizaron en la industria en infinidad de aplicaciones, por su ligereza de peso y su resistencia. Hasta principios de los años cincuenta no se emplearon para escultura, por lo que no existe demasiada historia o tradición relacionada con estos materiales; no obstante, su empleo se va generalizando, principalmente entre escultores jóvenes, como un medio rápido y relativamente cómodo en comparación con el metal, para la realización de vaciados.

La utilización de las resinas tiene un alto grado de peligrosidad al tener que mezclarlas con otros dos componentes: acelerador y catalizador. La adición de estas dos sustancias produce una reacción química que, en aproximadamente 30 minutos, transforma la forma líquida de la resina en una sustancia gelatinosa. Este tiempo, que se conoce con el nombre de gelificación, es en el que puede trabajar el escultor, puesto que el proceso continúa de una manera rápida, hasta quedar totalmente sólido y duro.

Las resinas pueden emplearse también con mezclas inertes como mármol o pizarra triturados, o con pigmentos minerales, también inertes, para darles textura y color. Estas mezclas tienden a disminuir el calor producido por la reacción química y refuerzan la resina, formando un compuesto muy duradero que, una vez endurecido, puede trabajarse como si de un mármol o de una piedra natural se tratara.



Modelado en arcilla_ El modelado es un procedimiento complementario de la talla. En lugar de quitar piedra o madera de un bloque para llegar a la superficie de la escultura, el que modela trabaja a partir del centro de la pieza, añadiendo poco a poco la arcilla..

La naturaleza maleable de la arcilla fomenta en el genio del escultor un grado de flexibilidad que no siempre es posible en la talla. Pero, ya se trate de modelado o de talla, la obra exige que el escultor tenga en su mente una idea claramente definida antes de comenzar a trabajar sobre el objeto final. El grado de logro de la obra dependerá en gran medida de los dibujos preliminares, de las maquetas y de los estudios en una escala menor.

Si la obra en arcilla va a ser el objeto final de la escultura, es necesario estudiar bien la armadura interior, con el fin de reducir la cantidad de arcilla, de tal manera que al extraer esta armadura interior, el espesor de la arcilla quede entre dos y cuatro centímetros, dependiendo del tamaño de la obra y de las características de la misma. Con estos espesores la obra queda preparada para someterla a cocción.

En el mercado se encuentran palos de modelar de diferentes formas y calidades, pero el escultor experimentado, finalmente, termina por fabricarse sus propios palos y utensilios.

En ocasiones el modelado en arcilla se utiliza como medio transitorio para la extracción de moldes. La escultura es tratada como si fuera a ser el objeto final. Una vez acabado el modelo, se utiliza como origen de moldes que pueden ser de diferentes tipos, dependiendo de si el objeto final va a ser vaciado en metal, hormigón, resinas, yeso o moldeado a presión en terracota.

Es necesaria una buena armadura interior para soportar el peso de la arcilla, pero, en este caso no debemos preocuparnos por un exceso en el espesor. A la arcilla se la mantiene siempre fresca, sin dejar que se seque al acabar el modelado para permitir la extracción de los moldes. Según la complejidad de la escultura, esta se divide en varias partes con la ayuda de flejes de chapa fina que se van introduciendo en la arcilla fresca, delimitando las diferentes piezas del molde. Con la extracción del molde, el modelo de arcilla normalmente se destruye, aunque se puede recuperar la arcilla para las siguientes obras.